Clases de canto para niños y adultos: entrevistamos a Ingrid Ustrell

Por Susana Lladó
 
Clases de canto para niños y adultos: entrevistamos a Ingrid Ustrell
 

«Cantar es la comunicación máxima»

 

Ingrid Ustrell es cantante lírica y una de las profesoras que imparte clases de canto en Diaula. Supo que iba a dedicarse profesionalmente al canto cuando, con 14 años, debutó en el Gran Teatro del Liceo formando parte del coro de Werther: “Salió Alfredo Kraus, cantó su aria y fue absolutamente mágico. En ese momento decidí que yo quería hacer lo mismo que él, transmitir emoción con mi voz a través del canto”, recuerda. Su primer contrato con el Liceo tuvo que firmarlo su padre, ya que ella era todavía menor de edad. La pasión que siente por la música es la misma con la que enseña a sus alumnos a volar, como nos explica en esta entrevista.

¿Cuándo empezaste a cantar?

He cantado desde muy pequeña, pero profesionalmente todo empezó cuando estudiaba en el Conservatorio de Música de Badalona. Yo cantaba en el coro y a otros niños y a mí nos hicieron unas pruebas porque en el Liceo estaban buscando niños para los coros de una serie de obras, entre ellas Werther. Durante esa representación, escuchando a Alfredo Krauss interpretando su aria, me enamoré del canto. Yo estaba en un lateral del escenario, me giré y le dije a Montse Pi, la directora del coro del conservatorio: “Yo quiero hacer lo que hace él”. Le estoy muy agradecida a Montse porque ella fue quien me cogió de la mano en el recorrido que vino después.

¿Qué es cantar?

Es ser libre, es disfrutar, es vivir con pasión. Cantar es la expresión y la comunicación máximas.

¿Cantar es algo natural?

En el fondo, sí. De hecho, ¡nacemos activando todos nuestros resonadores!

Sin embargo, no todo el mundo canta bien de manera natural, necesitamos aprender técnica para cantar bien. ¿Por qué? ¿Qué nos permite la técnica, cómo nos ayuda?

La técnica nos permite ser más libres cantando. Si queremos disfrutar de esa libertad es necesario hacer un trabajo técnico, aunque el camino no sea fácil. El disfrute máximo para el oyente es escuchar a alguien cantando sin hacer ningún tipo de esfuerzo. Los cantantes somos transmisores de lo que los compositores han querido decir en sus obras y debemos poder transmitirlo sin que haya ningún tipo de interferencias: dificultades en la respiración, mala articulación, etc.

Como profesora, ¿crees que un adulto también puede aprender a cantar?

Sí. ¡Y es un sí rotundo! A no ser que se tenga un problema grave en la voz, todo el mundo puede cantar. No tenemos que tener la voz de Caruso o Callas; lo importante es adquirir las herramientas para poder disfrutar cantando. En general, la gente desconoce la parte técnica del canto y ese desconocimiento hace que piensen o crean que no podrán cantar bien nunca y tengan miedo a empezar a cantar. ¡Pero hay que ser valiente y superar ese miedo! Además, cantar libera endorfinas, más que ir al gimnasio. ¡Es muy saludable!

¿Cantamos poco en nuestra sociedad?

Sí, se canta poco. Antes, en las familias, se cantaba mucho más; sobre todo los abuelos. Cantar es, entre otras cosas, una forma de transmisión, y la estamos perdiendo en las familias, supongo que por la falta de tiempo. De todas formas, también tengo que decir a favor que, después de tener a mi hija, descubrí que en los talleres de bebés se trabaja mucho con el canto y, ahora, en la mayoría de las escuelas los niños ya cantan más desde pequeños. Cantar es muy útil para el aprendizaje del habla. Cuanto más le canta una madre a su hijo, antes aprende este a hablar.

Clases de canto para niños y adultos: entrevistamos a Ingrid Ustrell

«Cantar está ligado a nuestras emociones. En la voz se ve todo, no puedes camuflar nada».

 

¿Por qué decimos que la voz es un instrumento?

¡Porque es un instrumento!

Si, pero si salimos a la calle y pedimos que la gente nos enumere instrumentos, probablemente, pocos citarán la voz.

Ya, es cierto. En nuestra sociedad hay muy poca conciencia del aparato fonador y de lo importante que es cuidarlo. En general, no tenemos consciencia de hábitos vocales saludables. Vivimos en ciudades en las que hay mucho ruido y eso hace que, para hablar, por ejemplo, mucha gente aumente los decibelios. Por desgracia, lo ven normal… Pero todo eso promueve malos hábitos, fundamentalmente en los niños: respiraciones altas, malas posturas, tensiones, etc. Aunque en los últimos años, en las escuelas, los profesores detectan cada vez más cuándo un niño tiene problemas de voz y se recurre con más frecuencia a los logopedas y a otros especialistas.

Ahora que hablamos de escuelas, hay un gran porcentaje de profesores con problemas de voz.

Sí, yo considero que en todas esas profesiones en las que se tiene que estar hablando durante muchas horas en aulas u otros espacios grandes, los profesionales deberían recibir clases de canto durante sus años de formación, como una asignatura. A mí me llegan cada vez más profesores con problemas de voz.

Cantar es algo que está íntimamente ligado a nuestro yo. ¿Cómo afecta la personalidad a la voz?

Cantar está ligado a nuestras emociones. Yo sé cómo es y cómo está una persona por su forma de cantar. En la voz se ve todo, no puedes camuflar nada. Cuando un alumno entra en clase y empieza a cantar, yo ya sé si ha tenido o no un buen día, si está tensionado, etc. Yo intento recoger todo eso y ver hacia dónde podemos ir. Por otro lado, si una persona es muy impetuosa y quiere resultados rápidos, habrá que trabajar de una manera diferente que con otra a la que le falte empuje, por ejemplo.

¿Y el estado de ánimo? ¿cómo afecta a la voz?

Se habla poco de cómo afecta lo emocional a nivel vocal, y hay una relación directa. Hay personas que desarrollan nódulos porque en su vida no se atreven a decir lo que quieren decir, por ejemplo. No poder, o no saber, gestionar nuestras emociones, pasa factura. Es normal, la voz es nuestro canal de expresión. Por la voz pasa todo. Cuando este filtro no está bien, se manifiesta en la voz. Lo positivo es que todas estas dificultades pueden trabajarse con la técnica adecuada.

¿Es terapéutico cantar?

Sí, absolutamente. A mí me ha tocado vivir circunstancias difíciles siendo muy joven y la música me ha salvado. Siempre le agradeceré a mi padrino que me abriera ese camino: en su casa había un piano y su hija tocaba. Yo iba a menudo y me quedaba allí mirando y escuchando, hasta que un día me atreví a sentarme en la banqueta y empecé a aprender. Hace poco, en la boda de su hijo mayor, canté tres arias. Una de ellas se la dediqué a él: fue mi homenaje de agradecimiento al que considero mi padre musical. La música cura.

¿Cómo hay que cuidar la voz?

Primero, no chillando. Cuando una persona chilla, tiene que revisar muchas cosas de su vida. Suena categórico, pero es así. La voz no hay que utilizarla en su registro máximo de agresión, ni hacia los otros ni hacia uno mismo. Un grito es una agresión. Hay quien se ha lesionado por pegar un grito en un momento de máxima ansiedad o rabia, y se ha quedado sin voz. Y después, hay que respirar. No le damos importancia a la respiración, no pensamos en ella. Llevamos una vida tan acelerada, que nos olvidamos de respirar. Hay que pararse y respirar. Es básico.

Clases de canto para niños y adultos: entrevistamos a Ingrid Ustrell

«Como profesora, mi reto es que el alumno disfrute al 100 %, y que se sienta libre y con alas, sabiendo hacia dónde va».

 

Tú tienes alumnos que han empezado las clases de canto contigo a los 3 años y ahora son adolescentes o jóvenes, ¿cómo ves su evolución?

Me siento muy orgullosa de ellos, sobre todo, porque cuando se suben a un escenario están felices, los veo pletóricos, y eso lo es todo para mí. Yo, más que considerarme su maestra, me veo como la persona que los ha acompañado en su recorrido. Esa es mi función: tener la habilidad, la sensibilidad y los conocimientos para ayudarles a recorrer su camino.

Das clases de canto lírico y moderno. ¿Cuáles son las particularidades de cada uno?

Aunque es cierto que hay particularidades (en canto clásico hay mucha más impostación y más trabajo de fiato, por ejemplo), a mí no me gusta mucho hacer esa distinción: el canto es canto. Mi trabajo consiste en que cuando una persona quiera cantar una pieza, ya sea clásica o moderna, no se haga daño y que sea lo más libre posible interpretándola. La música es la música y el canto forma parte de ella.

¿Cómo son tus clases de lenguaje musical con los más pequeños?

Jugamos. Yo entiendo el aprendizaje como un juego. ¡Y se puede hacer de múltiples formas! Trabajamos las notas, el ritmo, el oído, la afinación, etc., jugando, sin que se den cuenta de todo lo que están aprendiendo. ¡Y les encanta! Bailamos, tocamos instrumentos de percusión pequeña, jugamos con vasos, escuchan mucha música de diferentes estilos, etc. Tenemos materiales manipulables para que se lo pasen bien y, lo más importante, ¡para que aprendan jugando!. Como has podido ver, no utilizo sillas ni mesas hasta que ya son mayores.

¿Y con los adultos?

El planteamiento es muy diferente. Por desgracia, los adultos vienen con muchos prejuicios sobre su voz. Normalmente, empezamos trabajando la confianza, el “Tú puedes”. Lo que hago es escucharlos, ver dónde están y, a partir de ahí, empezar a trabajar técnicamente y con repertorio adecuado para su voz. Algo común a todos ellos es que vienen porque cantar les hace sentir bien y rompen con su rutina.

¿Qué es lo más difícil para los alumnos de canto?

Al principio quizá no, pero, de pronto, se dan cuenta que al cantar se están mostrando. Y eso les asusta un poco. También es habitual que pidan perdón continuamente cada vez que creen que se equivocan. Una parte de mi trabajo es conseguir que se sientan bien. ¡Un buen acompañante te tiene que hacer sentir bien!

¿Cuáles son tus retos como profesora de canto?

Que el alumno disfrute al 100 %, y que se sienta libre y con alas, sabiendo hacia dónde va.

¿Qué se debería tener en cuenta cuando se está educando una voz?

Mimar mucho esa voz, como si fuera una flor muy delicada, y no escoger repertorios complicados y no aptos para esa voz. Haciendo un símil, sería hacer lo que hace el campesino con su tierra: prepararla, ponerle abono, sembrar las semillas, regar, seguir cuidando la tierra y esperar los frutos, sin prisas.

¿Qué aprendes de tus alumnos?

Mucho: cada día me dan una lección y me ponen un reto; al menos yo lo vivo así, y me gusta. Yo también les propongo retos. Es una relación de dos. Y de los pequeños todavía aprendo más porque no tienen prejuicios. ¡Para ellos cantar es fácil! Saben expresar las emociones sin maquillarlas.

Cuando piensas en cantar, ¿qué imagen te viene a la mente?

Libertad. La imagen es la de alzar el vuelo.

Qué 3 rasgos debería tener una persona que quiera dedicarse a la música

Ganas de pasárselo bien y disfrutar con lo que hace porque entonces será un buen transmisor. Cuando estás en el camino, todo se encuentra, si es que realmente tienes la voluntad de quererlo y hacerlo.

 

Si estás pensando en apuntarte a clases de canto, ponte en contacto con nuestra escuela y te informaremos.

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